miércoles, 1 de marzo de 2017

El Amor Verdadero

Xavier Guix dice que, cuando tú cambias, la relación cambia. Ya lo dice Rabjor: no podemos esperar a que el mundo cambie para empezar a cambiar; por el contrario, si empiezas a cambiar tú para mejor, el mundo ya estará cambiando para mejor.

Las palabras de Mahasidda Sahara: "Si tu mente se libera del aferramiento propio, no hay duda de que te liberarás permanentemente del sufrimiento". Una joya en la que meditar

Funcionar con amor y sabiduría en el mundo de apariencias que nos hemos creado (a partir de las características y limitaciones de nuestros sentidos y demás agregados) sin olvidar la verdad última de que las cosas no son lo que parecen.
¿Y en qué nos ayuda esto? ¿Para qué? En principio, para no aferrarnos a nuestras propias percepciones y concepciones mentales, para soltar apegos. Para vivir de una forma más ligera, libres y felices. Porque, al fin y al cabo, los sueños, ya lo decía Calderón, sueños son.

Se nos pasa la vida esperando que llegue la noche o el fin de semana o el verano, o que pase el verano; llegar a la mayoría de edad, tener hijos o que los hijos se vayan de casa; tener la edad para trabajar o para que nos jubilen. Como si la vida no valiera nada.
No soportamos perder 50 euros del bolsillo, o 2000 en la crisis de la bolsa. Pero si perdemos los 1440 minutos del día, cada día, ni siquiera lo consideramos.
Nos permitimos desmoralizarnos, aburrirnos, perder la pasión, el interés por las cosas, por la vida misma. Compramos “pasatiempos” para pasar el rato y “matamos” el tiempo como sea. Como si vivir fuera una molestia.
Cuando no lo dedicamos a objetivos que sólo nos traen nuevas molestias, más estrés y preocupaciones. Más cadenas.

Y, como dice Enrique Mariscal, comprendes que no te vas a llevar contigo todas las “monedas falsas” -los ahorros, las inversiones, el seguro de vida, la reputación…

Cada día es valioso porque cada día puedes crecer, practicar el amor, hacerte una persona más sabia y feliz. Cada día puedes acercarte un poco más a la felicidad que no depende de nada que pase fuera; a la felicidad que sólo depende de tu mente (o de tu corazón), de la paz interior.
Cada día tienes una vida y sólo una; un milagro difícil de conseguir.
Cada día puedes vivir una vida significativa; cada momento con sentido, y recuerda que cada momento es la causa del momento que le sigue.
"Cada día, cuando abras los ojos, recuerda que tienes por delante 24 valiosísimas horas para ser feliz y hacer feliz a los demás".

Con la intención de alcanzar
la meta última y suprema,
que es incluso superior a la gema que colma todos los deseos,
he de estimar siempre a todos los seres.

Cuando me relacione con los demás
he de considerarme la persona menos importante
y con una intención perfecta
estimarles como objetos supremos.

He de examinar mi continuo mental en todas mis acciones
y en cuanto surja una perturbación mental
que me conduzca a mí o a los demás a actuar de una manera inapropiada,
he de evitarla y oponerme a ella con firmeza.

Cuando me encuentre con seres desafortunados
oprimidos por el mal y los grandes sufrimientos,
he de estimarles como si fueran
un valioso tesoro difícil de encontrar.

Incluso si alguien a quien he beneficiado
y en quien tenía grandes esperanzas
me perjudicara sin razón alguna,
he de considerarlo como mi guía espiritual.

Cuando alguien, por celos,
me cause daño o insulte,
he de aceptar la derrota
y ofrecerle la victoria.

En resumen, que directa o indirectamente
ofrezca mi ayuda y felicidad a los maternales seres
y tome en secreto
todas sus desdichas y sufrimientos.

Además, que gracias a estas prácticas del método,
junto con una mente que reconoce que todos los fenómenos son ilusorios,
y limpia de las manchas de las concepciones de los ocho extremos,
me libere de la prisión de las apariencias
y concepciones erróneas.

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